Escuchar la tierra, respetar la uva
Elaborar vino en el Priorat no es simplemente un proceso técnico. Es un acto de fe en la tierra, una conversación constante con el paisaje y un compromiso con la autenticidad que define cada botella que sale de nuestra bodega. En Terra del Priorat, nuestra filosofía de vinificación se puede resumir en una idea sencilla pero profunda: intervención mínima, respeto máximo.
Creemos que el mejor vino es aquel que expresa con fidelidad el lugar de donde proviene. Por eso, cada decisión que tomamos, desde la poda hasta el embotellado, está orientada a preservar el carácter auténtico de nuestro terroir: la licorella, el clima mediterráneo, las viñas viejas y la personalidad de cada parcela.
Viticultura respetuosa: todo empieza en la viña
El gran vino nace en la viña, no en la bodega. Esta premisa guía todo nuestro trabajo agrícola. Practicamos una viticultura respetuosa con el medio ambiente, evitando el uso de productos químicos de síntesis y favoreciendo los procesos naturales del suelo y de la planta.
Nuestras viñas crecen en pendientes pronunciadas y terrazas de licorella que hacen imposible la mecanización. Todo el trabajo se realiza a mano: la poda, el seguimiento del ciclo vegetativo, el aclareo de racimos y, por supuesto, la vendimia. Esta atención artesanal nos permite conocer cada cepa individualmente y tomar decisiones precisas sobre el momento óptimo de cosecha.
La vendimia manual es uno de los pilares de nuestra filosofía. Recogemos los racimos en cajas pequeñas para evitar que se rompan antes de llegar a la bodega. Cada racimo es seleccionado con cuidado, descartando cualquier fruto que no cumpla nuestros estándares de calidad. Esta selección meticulosa es fundamental para obtener vinos limpios, expresivos y fieles a su origen.
Mínima intervención en bodega
Una vez que la uva llega a la bodega, nuestra filosofía es clara: intervenir lo mínimo posible. Creemos que el papel del enólogo no es imponer un estilo al vino, sino acompañarlo en su proceso natural de transformación.
Las fermentaciones se realizan con levaduras autóctonas, aquellas que viven de manera natural en la piel de la uva y en el ambiente de la bodega. Estas levaduras aportan complejidad y un carácter único que refleja nuestro entorno. No añadimos enzimas, ni clarificamos de manera agresiva, ni forzamos procesos que la naturaleza ya sabe hacer por sí sola.
Uno de nuestros vinos más emblemáticos, el Coloma Vernet, es un ejemplo paradigmático de esta filosofía: se elabora sin adición de sulfitos, dejando que el vino se exprese con total libertad. El resultado es un vino vibrante, auténtico y lleno de vida, que refleja la pureza de la uva y la singularidad del terroir del Priorat.
Crianza en roble francés: paciencia y elegancia
La crianza es una fase crucial en la elaboración de nuestros vinos. Utilizamos barricas de roble francés de diferentes capacidades, desde barricas de 225 litros hasta foudres de 500 litros, seleccionadas por su grano fino y su capacidad de aportar complejidad sin enmascarar la fruta.
El tiempo de crianza varía según cada vino. Algunos reposan durante doce meses, otros durante veinticuatro meses o más. No seguimos fórmulas rígidas: cada añada y cada parcela nos dicta el tiempo que necesita. La paciencia es una virtud esencial en nuestra bodega. Preferimos esperar el tiempo necesario a precipitar un embotellado prematuro.
Durante la crianza, los vinos adquieren notas sutiles de especias, vainilla, cuero y torrefacción, que se fusionan armónicamente con la fruta madura y la mineralidad de la licorella. El objetivo nunca es que el roble domine, sino que integre y complemente el carácter natural del vino.
El terroir como guía
Cada parcela del Priorat tiene su propia voz. Las diferencias de altitud, orientación, edad de las viñas y composición del suelo crean una diversidad extraordinaria en un territorio pequeño. Nuestro trabajo es escuchar esas diferencias y traducirlas en vinos con identidad propia.
Por eso, elaboramos nuestros vinos por parcelas, vinificando por separado cada origen para preservar su singularidad. Esta aproximación nos permite ofrecer una gama de vinos que, aun compartiendo el ADN del Priorat, muestran matices y personalidades bien diferenciadas.
Podéis descubrir nuestra colección completa en la sección de vinos de nuestra web, donde encontraréis información detallada sobre cada referencia, sus notas de cata y los maridajes recomendados.
Un compromiso con la autenticidad
En un mundo donde la tecnología permite manipular el vino hasta límites insospechados, nosotros optamos por el camino inverso: quitar más que añadir, observar más que intervenir, confiar más que controlar. Esta filosofía no es una moda ni una estrategia de marketing. Es una convicción profunda de que el vino honesto, elaborado con respeto y paciencia, es siempre el mejor vino.
Cada botella de Terra del Priorat es el resultado de un año entero de trabajo en la viña, meses de crianza silenciosa en bodega y generaciones de conocimiento acumulado. Y todo eso se puede percibir en la copa: en la transparencia del color, en la limpieza de los aromas y en la profundidad del sabor.
Si queréis conocer de primera mano cómo trabajamos, os invitamos a visitarnos. Nuestras experiencias de enoturismo incluyen paseos por los viñedos, visitas a la bodega y catas guiadas que os permitirán entender nuestra filosofía desde dentro.
Descubre los vinos que nacen de esta filosofía de respeto y autenticidad. Explora nuestra colección de vinos y encuentra la expresión del Priorat que más te emocione.